17 de agosto de 2016

Acoso en el trabajo

¿Qué es y qué no es acoso en el trabajo? No es fácil definirlo exactamente.
«Si eres altamente sensible, el acoso laboral puede ser algo tan simple como la falta de civilidad, que puede ser definida como "comportamiento anormal con intención ambigua de hacer daño y que viola las normas del respeto mutuo". Sin embargo, algunos que estudian el acoso laboral creen que debe existir intención de hacer daño.
»Por ejemplo, si una persona es por naturaleza áspera y crítica en el trato, al no darse cuenta de que esto te afecta entonces no es acoso, al menos de acuerdo a una de las definiciones. Podrías pararlo haciéndolo ver. Como esto puede ser muy difícil de hacer, podrías seguir adelante sin decir nada, sintiéndote acosado, pero técnicamente no es lo que estaría sucediendo.
»Ahora bien, si los malos modos no son intencionados pero continúan produciéndose. O estamos ante una persona altamente sensible que no se siente acosada pero se culpa a sí misma de ser demasiado sensible o un flojo, entonces, el daño se está produciendo. Incluso si las víctimas no reconocen el acoso, su salud mental está siendo afectada.
»A la hora de definir lo que es el acoso laboral, algunos expertos no tienen en cuenta la cuestión de la intencionalidad y van directamente a los efectos que produce: "Maltrato repetido del empleado que causa daño a su salud, manifestado por medio de abuso verbal y conducta intimidante (verbal o no verbal) que interfiere con el trabajo y socava los intereses de la empresa".
»Una particularidad importante del acoso laboral es que las víctimas se sienten incapaces de defenderse o de controlar lo que se les está haciendo. De hecho, en algunas empresas el abuso verbal es consentido como un estilo duro de gestión así que protestar no serviría de nada. Si el trabajador tiene algún problema con el jefe se espera de él que sea capaz de gestionarlo. Y si no, ya sabe dónde está la puerta».
Según Elaine Aron las personas altamente sensibles somos propicias a sufrir acoso laboral por los siguientes motivos:

  • Podemos parecer débiles porque preferimos hablar suavemente y ser amables.
  • Nuestra primera defensa es tratar de agradar, lo que nos hace parecer que aceptamos ser dominados.
  • Optamos por hacer las paces antes que ir a la ofensiva, otra muestra de debilidad ante el acosador que no hace sino excitarlo aún más.
  • Tenemos respuestas emocionales más fuertes de manera que los acosadores pueden ver que están haciendo mella en nosotros lo cual los motiva aún más.
  • Los altamente sensibles somos trabajadores concienzudos y especialmente dedicados cuando encontramos que el trabajo tiene significado. También solemos tener las mejores ideas y un mayor conocimiento sobre la tareas y cómo han de ser realizadas dentro del contexto de los objetivos generales de la organización. Y normalmente tenemos mayor integridad moral. Como los acosadores carecen de este tipo de atributos y no tienen en mente otra cosa que escalar puestos, una persona altamente sensible los deja en evidencia.
«Lo que encuentro fascinante en este tema es que una de las razones por las que las empresas están preocupándose cada vez más por el acoso laboral es la pérdida que se produce a menudo de sus profesionales más válidos, los trabajadores más dedicados, no gente con problemas de personalidad. Sospecho que muchos de estos empleados válidos son personas altamente sensibles y alguien se está dando cuenta de que perderlos es un mal negocio».
Otra de las razones que explican el interés creciente es el coste relacionado con la pérdida de la salud del empleado. Los problemas son debidos al estrés, por supuesto. Algunos estudios sugieren que puede ser más dañino para la salud que estar sobrecargado de trabajo o desempleado.
«Pero igualmente interesante es el miedo a ser demandado. El acoso laboral está empezando a verse como algo similar al acoso sexual. ¿Y por qué no? Está fuera de lugar en el trabajo. No se debería permitir ir más allá de lo que una "persona razonable" encontraría aceptable, que es como el acoso sexual fue finalmente definido. La vieja actitud, la de las víctimas del abuso en el trabajo como responsables de su situación por no ser capaces de defenderse, está quedándose atrás, tal como sucedió con las mujeres como las causantes del acoso sexual por haber elegido entrar en el terreno laboral de los hombres.
»El mismo cambio tuvo lugar en las escuelas con el acoso escolar. ¿Durante cuánto tiempo tuvimos que escuchar que los niños tenían que arreglárselas por su cuenta para que aprendieran a responder a las agresiones? Esa actitud hizo un tremendo daño, especialmente a los niños altamente sensibles. Pero ahora hay más conciencia sobre el respeto que se merece todo el mundo y se trabajan estos temas. Y como los acosadores son los que terminan por ser rechazados, resulta que estos programas son también beneficiosos para ellos. Todo el mundo tiende a sentirse mejor en un entorno respetuoso».
Elaine Aron sospecha que estos cambios han venido en parte debido al reconocimiento de la existencia de niños altamente sensibles, a los que no se les puede pedir que se defiendan de niños agresivos (los situados en el otro extremo de su temperamento, o los que vienen dañados por un historial de abuso o negligencia en sus casas).

(Extraído de HSPs and Bullying in the Work Place-Changes are coming del sitio The Highy Sensitive Person.)

14 de agosto de 2016

Sobre el perfeccionismo

Las personas altamente sensibles tienden a ser perfeccionistas. Según Elaine Aron existirían dos razones diferentes para ello. La primera de ellas no es muy buena y tiene que ver con el miedo a cagarla.
«La primera razón, es que no nos gustan nada las sorpresas desagradables [porque reaccionamos más a nivel emocional y tendemos a sufrir más por ello]. No nos gustan las críticas, cometer errores, hacer daño a alguien o que por nuestra culpa algo vaya mal. Para evitarlo, planificamos, gestionamos y hacemos las cosas perfectamente. Funciona hasta cierto punto y puede ser altamente satisfactorio. Pero como no podemos controlar todas las eventualidades nunca es suficiente y la ansiedad puede hacer acto de presencia.
»Por lo tanto el motivo "preocupación" para el perfeccionismo debería ser refrenado recordando que nunca agradaremos a todo el mundo, siempre cometeremos errores y no podemos controlar el destino».
Por otra parte también es verdad que hay un cuidado especial en hacer las cosas bien por el hecho mismo de que queden bien, por el placer de hacerlas con calidad.
«La segunda razón para el perfeccionismo es que concebimos la manera en la que algo puede hacerse perfectamente y en consecuencia tratamos de lograrlo, siendo su consecución una gran fuente de placer.
»Sin embargo, cualquier cosa que proporciona un chute de gratificación puede ser adictiva, y lo que es adictivo puede llevarnos a lo contrario. Es decir, al principio lo hacemos por placer y después para evitar el dolor de no disponer de ese placer. Es lo que sucede con la adicción a las drogas, el tabaco o el alcohol. También con las adicciones buenas como ir a correr todos los días. Al principio dicen que lo hacen porque se sienten fenomenal con el ejercicio diario pero pasados unos meses quizá les oigas decir que tienen que correr todos los días porque si no no se sentirán bien.
»Si sientes que no te sientes bien a no ser que lo hagas perfectamente entonces eres un adicto al perfeccionismo. Aunque que seas un adicto no significa que lo debas abandonar. La clave está en la práctica moderada y consciente».
(Extraído de Some Thoughts on Perfectionism en el sitio The Highly Sensitive Person.)

10 de agosto de 2016

La dificultad de tomar decisiones

En este artículo Elaine Aron habla del problema de decidir qué hacer, de elegir el siguiente paso a dar en la vida. Transcribe un sueño suyo y lo toma como referencia para tratar de averiguar qué es lo que debería hacer ella. Para Elaine Aron es importante hacer caso a los sueños porque pueden querer decirnos cosas importantes. En el sueño se resaltan las ideas de dar el paso y de ser auténtico en el mismo.
«Las personas altamente sensibles podemos ser por naturaleza lentas a la hora de dar el siguiente paso. Somos lentos porque lo procesamos todo lentamente antes de decidirnos. Desde luego, si estamos familiarizados con la situación o vemos una oportunidad o peligro que los demás aún no han detectado, podemos actuar más rápido. Pero normalmente lo que se nota en nosotros es la ponderación e indecisión ante el riesgo. El problema es que si no actuamos las oportunidades se nos pueden escapar.
»Respecto a la autenticidad del siguiente paso, el mismo debe ser dado en base a la naturaleza de no mismo, es decir, de acuerdo a la personalidad innata de cada uno. Siendo una persona altamente sensible lo más probable es que no sea igual al de alguien que no lo es. Cualquier cosa que hagas, preferiblemante algo con significado para ti, deberás hacerla a tu manera y sin que te estrese».
Elaine Aron sigue hablando en este artículo sobre lo que pasa cuando más o menos sabes cuál es tu siguiente paso pero estás luchando con la decisión a tomar.
«Las personas altamente sensibles vemos tantos caminos posibles y las consecuencias de tomar cada uno de ellos, que nos podemos quedar bloqueados en la duda. Así que tener que decidir es algo que terminamos odiando. Pero recuerda que tiendes a tomar buenas decisiones y retardarlas está bien siempre que sea porque estás en ello. En cambio, no estaría bien si el retraso fuera porque lo estás evitando. A mí me ayuda considerar los siguientes puntos:
  • Oblígate a detenerte para disponer de tiempo; normalmente las decisiones resultan mejores cuando se toman con cuidado.
  • Finge que has decidido y fíjate en cómo te sienta planificar sobre lo que hayas decidido. Después haz el ejercicio contrario, como si te hubieras decantado por la otra opción.
  • Si es posible, planifica la manera de deshacer la decisión en caso de que no funcione (arreglártelas para salir antes de un evento, comprometerte en una actividad sólo por un tiempo determinado, comprar un billete que permita cambiar la fecha de regreso...). Desde luego las decisiones más difíciles son las que no tienen vuelta atrás: casarte, tener un hijo, cambiar de trabajo...
  • Haz listas con los pros y los contras de cada opción.
  • Ten en cuenta que tienes problemas con la decisión a tomar porque realmente es difícil, hay demasiada incertidumbre de cosas sobre las que no tienes control. Tendrás que decidir si el riesgo merece la pena, y cualquier cosa que decidas planifica cómo encajarás un posible error si es lo que termina sucediendo, de manera que no tengas que lamentarte por ello toda tu vida. ¿Podrías ser feliz en cualquier caso?
También habla de cuando no tenemos ni idea de cuál puede ser ese siguiente paso:
«Si no sabes qué es lo que deberías hacer, quizá no es el momento de pensar en dar grandes pasos. Por ejemplo, pasar más tiempo en la naturaleza es algo simple y fiel a mi sensibilidad que no puede ir mal y que puede llevarme a un siguiente paso más tarde. Quizá se trate solamente de hacer algo que te proporcione más tiempo para ti mismo.
»Dejaría que la cuestión descansara en mi mente e intentaría hacer unas cuantas cosas sencillas que habitualmente no hago y que podrían ayudarme a clarificar mi siguiente paso, como por ejemplo visitar un lugar en el que nunca he estado. O dedicaría tiempo a estar en contacto con la naturaleza o quizá trataría de encontrarme con una persona a la que me gustaría conocer. Como introvertida que soy no es algo evidente para mí, pero seguir el impulso inesperado de hablar con un desconocido o conocer mejor a alguien puede ofrecer perspectivas inesperadas. Busca un seminario o conferencia que atraiga a gente con la que compartes intereses y valores. Presta atención a tus sueños. Y sé paciente. Siempre hay un siguiente paso. Un árbol no necesita considerar cómo crecer y tu parte más básica, aquélla que comparte con los robles, los pinos y las magnolias un 35 por ciento de tu ADN, ya sabe de qué manera ha de crecer a continuación».
(Extraído de What´s Your Next Step? del sitio The Highly Sensitive Person.)

7 de agosto de 2016

La capacidad de escuchar

Escuchar es algo fundamental. Todos necesitamos que nos escuchen para sentirnos comprendidos por alguien que se preocupa de nosotros. Según Elaine Aron las personas altamente sensibles tenemos un don para escuchar, algo que es digno de ser apreciado y que nos convierte en personas muy valiosas.
«Como quizá ya sepas (seguramente de forma intuitiva, no consciente) para escuchar hay que hacer algo más que permanecer en silencio mientras alguien habla. Es necesario asegurarle al hablante que estamos plenamente allí con él, no pensando en otras cosas.
»Una buena manera de mostrar que estamos presentes es mediante la escucha "activa". Para ello hay que repetir de vez en cuando (no constantemente) lo que se acaba de decir para asegurarnos que lo hemos pillado correctamente. Mejor aún es concentrarse en los sentimientos del hablante que en los hechos que relata. Incluso podría corregirnos, no necesariamente porque lo hayamos entendido mal, sino, porque, gracias a nosotros, se ha dado cuenta de algo importante que no había percibido hasta que se lo hemos replanteado nosotros.
»La escucha activa puede sonar muy mecánica y molesta si no eres cuidadoso. Sé sutil, como sólo tú puedes serlo. (Las personas que no son muy sensibles suenan impasibles aunque sigan las reglas y tengan buenas intenciones.)
»También tienes que hacer saber que aceptas lo que dice (es decir, lo aceptas a él), o al menos su derecho a decirlo, incluso si no estás de acuerdo con lo que dice. Supongamos que suelta: "Soy tan estúpido". En lugar de contestar directamente que no estás de acuerdo, puedes tratarlo de la siguiente manera: "Ya veo, algo te pasa hoy que te hace pensar que eres estúpido. Puedo ver cómo estás, aunque no comparto tu opinión de que seas un estúpido".
»No olvides que estás escuchando con tu cuerpo. Inclínate hacia adelante o al menos no hacia atrás, con brazos y pies cruzados. Sonríe para animar, asiente, mira a los ojos, sé cálido. Lo que sea pertinente en el momento para mostrar que te importa».
Cuidado con todas aquellas cosas que se nos van ocurriendo que podríamos sugerir inmediatamente a quien nos habla, especialmente consejos que podríamos ofrecer. Dice Elaine Aron que no dejes que tu intuición se te adelante. La intuición es otra forma de conocimiento que puede estar tan equivocada como la proveniente del razonamiento o la observación. Escuchando, la mejor manera de conocer es mediante la empatía no contaminada por nuestro deseo de intervenir.
«Es decir, resístete a la imperiosa necesidad de ofrecer una solución enseguida porque deseas poner fin a la incomodidad que expresa el hablante o tu idea suena sencillamente tan buena, tan obvia. Incluso si tuvieras razón habría un problema con ello. Cuando ofreces una buena observación podrías obstaculizar el descubrimiento que puede hacer el propio hablante de lo que más le conviene. Así puede distraerse o también convenir demasiado pronto con lo que le dices, pensando que debes de saber más que él o que te sentirás mal si no acepta tu idea. Mientras que por otra parte, podría suceder que si le dejas pensar con la ayuda que le ofreces con la escucha activa y haciéndole sentir que estás a su lado, podría llegar a una solución incluso mejor, una solución suya propia, a la que no habría llegado de otra manera. La escucha en este caso le ayuda a concentrarse y a sentir que su problema y él mismo merecen una atención seria».
Elaine Aron propone una lista de cosas que no se deben hacer al escuchar.

  • No interrumpir con un montón de preguntas (¿de qué tienes miedo exactamente?). Ya sabrá explicarlo más en detalle o si no es que no es tan importante.
  • No responder con tu propia experiencia (sí, a mi también me pasa. Justo el otro día...) porque entonces se tornan los papeles y entonces es él quien se tiene que poner a escuchar.
  • No intelectualizar proponiendo una teoría (la gente tiene miedo en estas situaciones porque...) porque entonces se tiene que poner a pensar en si lo que dices es cierto.
  • No generalizar (a todo el mundo le pasa) porque no suele resultar de mucho consuelo.
  • No diagnosticar (parece que tienes ansiedad) porque entonces efectivamente lo tengo.
  • No forzar el pensamiento positivo (sencillamente piensa en lo maravilloso que eres y en lo bien que lo vas a hacer) porque entonces se sentirá culpable de no poder cumplirlo.
Pero Elaine Aron admite que es complicado escuchar bien. Ella emplea este método de escucha en psicoterapia pero a veces no puede evitar que su función dominante (la preferencia a pensar, sentir, intuir) se interponga entre ella y su paciente. En estos casos se le hace flaco favor a quien necesita ser escuchado de manera que al mismo tiempo vaya aprendiendo por su cuenta a utilizar estas funciones en la resolución de sus problemas.
«La facultad de escuchar atentamente y sin interrumpir puede resultar especialmente útil a personas que no son altamente sensibles. Mi marido a menudo suelta distraídamente cosas que yo encuentro significativas. Muchas veces, lo único que tengo que hacer es resaltárselo y entonces él se da cuenta de que efectivamente hay algo ahí que tiene que considerar. Aunque tengo que tener cuidado de no pasarme con mis intuiciones. Los dos nos quedamos más satisfechos cuando es él quien finalmente saca a la superficie lo que estaba semioculto en las profundidades».
Pero no siempre tenemos por qué escuchar.
«A veces puede que tengas que oír más de lo que te gustaría. Tenía un familiar bastante trastornado y un día decidí que en lugar de rechazar sus comentarios ofensivos, me comportaría de manera más cuidadosa. Todo el mundo tiene sus motivos, me dije. Así que escuché, reflexionando sobre los sentimientos que acompañaban a sus palabras. Rápidamente me encontré en su doloroso mundo que había comenzado muy pronto en su niñez con la muerte de su madre. Enseguida me di cuenta de que su discurso desvariaba contando cosas que no podían ser ciertas. De repente se levantó y abandonó la sala. Era demasiado para él, y también para mí de haber continuado hablando.
»Si no se hubiera marchado habría desviado la conversación a una zona segura, contándole una historia larga y aburrida sobre mí. La lista anterior de las cosas que no se pueden hacer al escuchar pueden ser de gran ayuda en estos casos para echar el freno.
»Por otra parte un problema habitual es que muchas personas altamente sensibles escuchan pero nadie parece escucharlas a ellas. No es de extrañar dada la necesidad que hay de algo que podemos propocionar nosotros tan fácilmente. Pero si empiezas a sentir resentimiento, lo mejor es que pares. Porque si no, tu capacidad de escucha puede convertirse en un problema para la relación, no una ayuda. Tiene que haber equilibrio.
»A veces, sin embargo, el desequilibrio lo creamos nosotros mismos consciente o inconscientemente al elegir escuchar en lugar de hablar. Puede haber muchos motivos para no hablar, incluso cuando pensamos que nos gustaría recibir la atención de un escuchante para variar. Las razones tienen que ver con la falta de confianza. La confianza es una característica de la relación (aunque algunas personas tienden a confiar menos que otras debido quizá a malas experiencias en su pasado).
»Las personas altamente sensibles a menudo también prefieren escuchar porque es menos estimulante que abrirse, especialmente si te preocupa cómo responderán a tus declaraciones. Yo a menudo permanezco callada porque sé que la otra persona no sabe escuchar. Si la relación me importa por otros motivos, trato de relajarme, abrirme y no tener muchas expectativas. Sé que nos volveremos distantes si solamente escucho y no comparto nada de lo que pasa conmigo.
»En cualquier caso no siempre tienes que escuchar. Es un regalo que puedes dar o no; en cualquier caso no es un derecho de los demás el recibirlo».
(Extraído de Make Full Use of Your Sensitivity Listening del sitio The Highy Sensitive Person.)

3 de agosto de 2016

Descanso, silencio y soledad

En este artículo Elaine Aron hace una apología de la soledad como método de descanso y fuente de conocimiento para una vida más rica.

Descanso
«Las personas altamente sensibles necesitamos mucho descanso. Por supuesto, demasiado tampoco es bueno. Sería aislarse debido al miedo o a la ansiedad, y eso debería tratarse. Pero muchos tenemos el problema contrario ya que el mundo espera que vivamos a tope sin atender a nuestro descanso. Pero nosotros, por nuestra propia naturaleza, debemos sencillamente parar para recuperarnos de la sobreestimulación y poder digerir nuestras experiencias, aprender de ellas y después salir al mundo de nuevo para conectar con los demás y con nuestra pasión, nuestra vocación.
»La mayor parte de esta digestión se produce en el subconsciente (procesamiento de pensamientos, sensaciones e imágenes). Es fácil y natural. A veces el descanso es sencillamente ver una película, escuchar la radio o leer algo ligero, cualquier cosa que nos sirva para parar la mente inquieta y distraernos durante un rato de lo que nos abruma. Pero necesitamos también reservar tiempo para ese proceso de "digestión" y eso se hace mejor sin distracciones».
Soledad
«Pienso que la soledad es una forma especial de descanso en la que esperamos y nos preparamos para conectar con "algo más profundo", lo que quiera que signifique eso para nosotros en esos momentos. Quizá busquemos la soledad porque hemos perdido temporalmente nuestra conexión. Quizá la perdimos hace unas horas, unos pocos días o en nuestra niñez. Pero la queremos de vuelta y sentimos que para ello tenemos que cortar con todas las distracciones exteriores y por ello buscamos la soledad.
»La soledad más profunda necesita un tiempo extenso, como mínimo una tarde entera. No se trata de sentarse y meditar todo el rato, o dedicarse a la contemplación o a reflexionar. Sigues con tus tareas más mundanas (preparándote algo sencillo para comer, limpiando un poco, dando un paseo, ordenando las cosas). Pero estás prestando atención al presente en tu interior, lo que pasa por tu cabeza. Es un tipo de actividad pasiva, en la que estás preparado pero nada más. Quizá lees algo inspirador pero no hay necesidad de actuar o de buscar porque lo que estamos esperando está ya con nosotros. Solamente necesitamos estar preparados para darnos cuenta. Quizá una parte de ti ya lo nota pero no eres consciente de ello. Quizá lo niegues o dudes de ello. Pero si estás en calma probablemente empezarás a reconocer que está ahí».
Silencio
«El silencio es lo que alimenta la soledad. El silencio es la manera de conectar con algo más profundo. El silencio da descanso al cerebro. Aunque haya silencio a tu alrededor, tu mente seguirá sin callar durante un rato pero no pasa nada, ese parloteo es parte de lo que estás esperando. Todavía estás dando descanso a las áreas del cerebro que planean el habla, responden a los demás y formulan frases claras.
»En silencio puedes percibir cuándo algo más ha llegado. Quizá llegó hace un rato pero ahora te preguntas quién o qué es lo que está contigo, alrededor de ti. Quizá lo conociste una vez pero se te olvidó y ahora recuerdas de nuevo. La cuestión es que tienes este sentimiento de "conocer" y por ello lo reconocerás cuando aparezca. La repetición de ese conocimiento que viene en soledad genera una especie de confianza de que siempre volverá, cada vez más fácilmente.
»La soledad también puede parecer seca, estéril o incluso deprimente. Y sin embargo, por algún motivo la seguimos sintiendo como algo vital. Si éste es el caso, merece la pena continuar a pesar de las dificultades». 
Sentirse solo
«Pero a veces, sencillamente, no podemos tolerar demasiada soledad. Para algunas personas resulta horrible. Ese tipo de soledad absoluta es aterradora y cuando se produce ten por seguro que éste también es un sentimiento que has conocido antes. Es un arquetipo porque todos sabemos lo terrible que es sentirse tan solo, pero el arquetipo se activa solamente si has experimentado demasiada soledad en tu pasado.
»La soledad solamente sienta bien cuando sabes que puedes acabar con ella cuando quieras y volver con alguien que te quiere. Si no puedes elegir exactamente el momento, al menos necesitas saber que no pasará mucho tiempo antes de que la persona que no está allí elija estar contigo de nuevo. Si tratas de estar en soledad pero te sientes solo aunque haya gente que te quiere, entonces estás sintiendo algo que viene del pasado, probablemente de la infancia.
»Después de ciertas experiencias malas en la niñez, estar solo cuando eres adulto inevitablemente te lleva a sentimientos horribles, de que no hay nadie allí o nadie quiere estar contigo. Se producen incluso si las personas que te quieren están a tu lado. Cuando estás solo en casa puede que encuentres maneras de llenar el vacío, viendo la tele o lanzándote a alguna actividad frenética. Pero es mejor reconocer la causa de este miedo y trabajar con ello para tratar de solucionarlo».
 La práctica de la soledad
«La soledad es muy valiosa por varios motivos y uno de ellos es que nos prepara para estar con los demás de una manera más completa. También proporciona un descanso más completo. Da tiempo a que afloren los sentimientos. Tiempo para que la inspiración creativa aparezca. En soledad puede que lleguemos a conclusiones sobre temas que nos estaban inquietando mientras los tratábamos de forma más activa. Las recompensas espirituales viene a menudo cuando estamos solos. Incluso si no llega nada, la soledad es en sí misma un regalo.
»Vivimos en un tiempo en el que la soledad puede parecer incomprensible para cierta gente (retirarse del mundo, "no hacer nada", permanecer en silencio). Dicen que cuanto más conectados estemos a los demás, mejor salud y más felices seremos. Y es cierto, solo que hasta cierto punto y para algunos más que para otros. Y aunque no hay duda de que las relaciones constituyan un auténtico camino espiritual parece también claro que la soledad permite primero trabajar con uno mismo para sentirse después más conectado con los demás.
»La gente quizá piense que elegir la soledad puede ser raro. Pero está en tu mano tener fe en ella cuando la necesites, en lugar de sentir que hay algo malo en ti por practicarla. En mi caso, me animan algunos de mis mentores, como Thomas Merton:
La soledad es una manera de defender el espíritu del devastador estrépito del materialismo.
No estoy defendiendo una pose ermitaña-mística, es sencillamente que algunos tenemos que estar solos para ser nosotros mismos. Llámalo privacidad si quieres. Pero tenemos cosas en las que pensar y trabajo que hacer que requieren silencio y soledad. Necesitamos tiempo para hacer nuestro trabajo de meditación y creación.
En la profunda soledad encuentro la delicadeza con la que verdaderamente puedo amar a mis hermanos. Cuanto más solitario me hallo más afecto siento por ellos. El silencio y la soledad me enseñan a querer a mis hermanos por lo que son, no por lo que dicen.
»En definitiva, supongo que el tema de este artículo queda resumido por Honore de Balzac cuando dice: "La soledad está bien, pero necesitas a alguien que te diga que la soledad está bien"».
(Extraído de Four Words: Downtime, Solitude, Silence, and Loneliness del sitio The Highly Sensitive Person.)