17 de julio de 2016

Las sombras de la alta sensibilidad

Con este escrito, Elaine Aron intenta equilibrar los artículos en los que viene alabando todo lo bueno que tiene ser altamente sensible. No quiere parecer tendenciosa, irreal o poco justa con los no tan sensibles. No trata aquí los problemas habituales (la facilidad con la que nos abrumamos, reaccionamos emocionalmente...) sino otros que quedan escondidos, ocultos, como si ser consciente de ellos resultase doloroso. Elaine Aron advierte de que los siguientes puntos no tienen por qué ser un problema para todos. Son solamente posibilidades debidas al rasgo de carácter altamente sensible.

Podemos ser críticos
«Tenemos la habilidad de ver las cosas y por lo tanto de detectar los fallos. Como también queremos ser amables, a menudo nos guardamos las críticas para nosotros, pero en algunas ocasiones las soltamos. Algunos lo hacen con sus parejas o sus hijos. A mí me pasa cuando escucho algo intelectual, en una charla o en una clase. Como me gusta pensar con profundidad sobre las cosas, inevitablemente encuentro agujeros en los argumentos. Con mi marido tengo largas discusiones intelectuales que siempre tratan de mejorar las ideas de cada uno y tras muchos años de práctica no solemos tener conflictos. Pero muy a menudo, en público, suelo disgustar al orador o al profesor con mis comentarios que suenan a ataque. Así que tengo que acordarme de los sentimientos del que habla, de que puede afectarle lo que yo diga, y tratar de acolchar mis sugerencias con alabanzas acerca de lo que tiene de bueno su trabajo. 
»La cuestión es que aquéllos que me consideran una persona excepcionalmente amable siempre se asombran al ver esta otra parte de mí, de la que a mí misma no me gusta ser consciente. A eso me refiero cuando hablo de las sombras de cada uno».

Podemos rendirnos con demasiada facilidad
«Dejarnos vencer fácilmente, aceptando una posición por debajo de nuestro valor. Siendo obsequiosos, sumisos, serviciales. Débiles. No físicamente, sino socialmente. Podremos decir que estamos siendo amables o que mostramos nuestra empatía, o que en realidad no nos importa, pero este sentirnos inferiores no nos permite decir lo que pensamos y ser tratados justamente. Dejamos que nuestros límites nos los impongan los demás.
»Este comportamiento podría deberse a problemas durante la niñez, por haber sido acosados, abusados, criticados, ignorados por alguien durante los primeros años, siendo los niños altamente sensibles especialmente vulnerables a estos hechos. También puede suceder por la interpretación que hace la sociedad de nuestra forma de proceder. La pausa para comprobarlo todo antes de actuar se interpreta como indecisión, inhibición o timidez. Las reacciones emocionales fuertes por el procesamiento profundo del significado de las cosas nos llevan a las lágrimas, los temblores y ello se interpreta como debilidad, cobardía, falta de control. De alguna manera, como nos lo dicen los demás, empezamos a pensar que todo ello es cierto y en consecuencia nos devaluamos socialmente.
»Entender el valor que tenemos como personas altamente sensibles puede ser de gran ayuda para devolvernos la autoestima. Ser conscientes de esta sombra puede servir para transformarla en algo más útil: humildad, por ejemplo, y una mayor capacidad de ayuda al conocer por propia experiencia lo duro que es para otros que se sienten así».

Podemos hacer como que no somos débiles
«Tratamos de compensar ese sentimiento de verguenza por sentirnos inferiores, pareciendo indiferentes, incluso arrogantes, fríos. Tratando siempre de ser los mejores en lo que hacemos podemos ser despiadados, es decir, podemos perder la empatía. O tratando de probar nuestra valía podemos dejarnos la piel maltrando nuestro cuerpo. La vergüenza y el rechazo son horribles. Surgen en nosotros y nos duelen más. De manera que quizá involuntariamente convertimos en una prioridad evitar este sufrimiento.
»Otra forma de resolver nuestra sensación de debilidad es darse plenamente al servicio de una causa social, de un camino espiritual, de unas leyes de vida de acuerdo a Dios o a la naturaleza. Es una forma de altruismo que no es libre, porque se convierte en la única manera de sentirse a salvo y querido. Es importante mantener la consciencia en todo lo que hacemos».

Podemos ser indecisos
«Creo que las mejores decisiones se hacen después de valorar todas las consecuencias y siempre espero tener el tiempo necesario para recoger la información que necesito. Las personas altamente sensibles evolucionaron hacia seres tan reflexivos porque era una estrategia que permitía sobrevivir mejor cuando se pasa por una fase peligrosa. Por ejemplo, si hay más depredadores este año, o si no hay suficiente comida hasta que comiencen las lluvias, para evitar comer cualquier cosa y enfermarse, es necesario escoger con cuidado. Pero tenemos que actuar al cabo. Hacer algo. Comer. Hay que arriesgarse. Es un riesgo porque casi nunca sabemos las consecuencias con total seguridad. Gestionarlo lo mejor posible ayudados de nuestra intuición forma parte de la vida».

Podemos ser irritables
«Nos volvemos irritables con nuestra mente cansada después de todo este procesamiento. Los más cercanos saben que no se puede bromear con nosotros en esos momentos. Cuando tenemos hambre significa que queremos comida. YA.
»O quizá sólo deseemos que nos dejen solos. ¿Somos capaces de aguantar un poco, hasta que nos vayamos a la cama y podamos escondernos bajo la manta? ¿O es que nos abandonamos con secreto placer a la autocompasión por sentirnos derrotados? ¿Nos responsabilizamos por nuestra parte de culpa al dejarnos sobreestimular? ¿O se la echamos toda a quien rebasó el vaso con la última gota?
»¿Qué hay de las situaciones en las que declaramos con rotundidad que algún estímulo (música, olor, decoración, comida) es sencillamente horrible? ¿Inaguantable? Bien, es nuestra opinión. Siempre es difícil entenderlo cuando los demás ni sienten ni piensan exactamente igual. Pero es el mismo problema que tienen los que no son sensibles con nosotros (sólo que ellos son mayoría). Podemos ser tan despiadados como ellos.
»De manera similar, si quieres evitar la irritación en casa, aprende a tolerar un poco de desorden e incomodidad por mor de los demás, o para que puedas relajarte y estar más tranquilo. Las personas son más importantes que las cosas. No ser tan escrupuloso te hará más humano ya que la mayoría de las personas no serán tan ordenadas, organizadas y cuidadosas como tú».

Podemos sentirnos frustrados por las expectativas
«Muchas personas altamente sensibles hacen silenciosamente su trabajo, esperando que los demás lo noten y los aprecien por ello. Esperando que el mundo sea justo. A veces funciona pero más a menudo no se produce el reconocimiento y otro que se hizo notar más recibe los elogios y el ascenso. Después, la persona altamente sensible se queda perpleja, se amarga y se vuelve cínica, quizá pasiva agresiva, llegando tarde al trabajo, etc. De forma que la sombra de tu modestia y trabajo concienzudo es tu creencia secreta de que deberías ser premiado.
»Así que tenemos que recordar que las personas que no son altamente sensibles no perciben las sutilezas. No responden a los indicios».

Podemos convertirnos en excéntricos y raros
«Podemos perder el contacto con la realidad si pasamos demasiado tiempo solos, protegiéndonos de la sobreestimulación. Tenemos que formar parte de la sociedad».

Termina Aron el artículo diciendo que es importante ser conscientes de nuestras sombras, a pesar de que algunas puedan resultar dolorosas. Conocer nuestras sombras nos convierte en personas más completas y más tolerantes con los demás.

(Extraído de The Shadow Side To High Sensitivity del sitio The Highly Sensitive Person.)

13 de julio de 2016

Regulación emocional

«Las personas altamente sensibles sentimos de manera muy intensa. Las emociones son tan fuertes que nos motivan a procesarlo todo en profundidad. Pero esta intensidad puede ser abrumadora, especialmente cuando tenemos sentimientos negativos. Por ello es necesario aprender habilidades para regular las emociones. 
»Por regulación emocional entendemos algo que hacemos de manera continua: consciente o inconscientemente influenciar las emociones que tenemos, cuándo las tenemos y cómo las experimentamos y las expresamos. ¿Estás de mal humor? Sal a dar una vuelta. ¿Lo consideras absurdo pero no es apropiado reírse? Disimula esa risa. 
»¿Podemos ser más habilidosos con ello? Desde luego. Pero hay que tener en cuenta que buena parte de la regulación emocional es inconsciente. Eso quiere decir que seguramente fue aprendida en la niñez o de manera forzada. Por ejemplo, nos sentimos tristes y quizá pensemos que es insoportable pero no sabemos por qué. Puede que sea porque cuando éramos pequeños no nos ayudaron cuando estábamos sintiendo emociones abrumadoras. O veíamos a los adultos a nuestro alrededor incapaces de controlarse ellos mismos, de manera que ¿por qué íbamos a ser capaces nosotros? 
»Por otra parte existen personas altamente sensibles que de niños aprendieron muy bien a regular sus emociones. Su buen humor y ausencia de ansiedad pueden ser envidiados por los que tienen problemas. Pero en cualquier caso cada uno es como es. Cada cual tiene que jugar con tus cartas, no con las de alguien con mejor suerte. Asimismo, si tienes buenas cartas no es justo decir que aquéllos con malas cartas no son muy buenos en el juego. La suerte es un factor enorme. Pero todos podemos hacerlo mejor.
»La estrategia para mejorar la regulación emocional es:
  1. Acepta tus sentimientos.
  2. No te avergüences de ellos.
  3. Convéncete de que puedes enfrentarte a ellos tan bien como los demás.
  4. Confía en que los malos sentimientos no durarán mucho.
  5. Asume que hay esperanza. Siempre podrás hacer algo para solucionarlo.
»Existen estudios que demuestran que las personas altamente sensibles tienen mayor tendencia a sufrir emociones negativas: depresión, ansiedad y estrés. Lo que también tienen es mayores dificultades para emplear los mecanismos de regulación de la lista anterior. Quizá sea porque muchos de nosotros hemos tenido tan malas experiencias que las estrategias típicas no funcionan. Quizá nuestros malos sentimientos duran más tiempo y no podamos cambiarlos. Quizá sencillamente estas actitudes son así para algunos de nosotros, especialmente para los que no aprendieron estrategias de regulación cuando eran pequeños. Cualquiera que sea nuestro pasado, nos preocupamos más que otros y muchos de nosotros estamos estresados tratando de gestionar nuestras vidas en un mundo que no es sensible.
»Pero a menudo el fracaso al emplear esos cinco consejos anteriores puede deberse, al menos al principio, a un problema de inconsciencia. Quizá debas primero reconocer que te sientes avergonzado por tus sentimientos o que te parece que no se irán jamás. Quizá leer esto te permita ser más consciente de estas herramientas y tengas la oportunidad de emplearlas. En concreto, ayuda mucho reemplazar la sensación de derrota con algo de esperanza y confianza al tratar de aplicar nuevas estrategias para solucionarlo. Compartirlo con otras personas puede ser también fundamental.
»La regulación emocional se puede aprender. Puedes comenzar con métodos de autoayuda o acudiendo a psicoterapia. Y si lo necesitas, la medicación te puede ayudar a superar momentos difíciles».
Aquí Elaine Aron pasa a hablarnos de lo que a ella personalmente le funciona:
«Un método que los científicos elogian es el de distraerse pensando en otras cosas, especialmente trabajando. No estoy tan segura de esto. Sí, mis emociones se desvanecen cuando comienzo a escribir, investigando una idea o sencillamente leyendo estudios. Sin embargo he aprendido que a la larga no es una gran idea porque canso mi cerebro y éste es un órgano que usa una gran cantidad de la energía corporal. Una vez estoy cansada tengo menor tolerancia a mis emociones negativas. Así que habría que tener cuidado con el tipo de distracciones, eligiendo quizá otras que no sean agotadoras.
»La cuestión es que nuestras emociones vienen de nuestro cuerpo, para bien y para mal. A menudo podemos cambiar nuestras emociones cambiando el estado de nuestro cuerpo y el estado de nuestro cuerpo a su vez cambia con nuestras emociones. Por ello recomiendo descanso en general, pasar tiempo en la naturaleza, tiempo en el agua o cerca del agua, meditación y dormir mucho. Descansar es la base de toda actividad. Todo lo que pensamos y hacemos está determinado por nuestro estado de consciencia, la cual varía entre sentirnos cansados y mal a sentirnos completamente despiertos y brillantes. Estos estados cambian de acuerdo a la manera en la que tratamos a nuestros cuerpos.
»Normalmente dormir bien por la noche mejora las cosas. Y si no, al menos con una mente fresca serás más capaz de entender las razones que te llevan a sufrir unas emociones tan negativas. Algunos sentimientos son inevitables, como el duelo por una pérdida o el miedo ante un evento realmente amenazante, y en estos casos solamente el tiempo ayuda. Pero muchas veces debemos considerar en profundidad nuestros complejos o las heridas más profundas que nos afligen para poder controlar nuestras emociones o al menos tolerarlas.
»Y sobre todo, después de descansar, siempre nos queda tomar un poco de perspectiva y contemplar la vista completa. Quizá se trate solamente de salir afuera y mirar las estrellas, o entender que lo que te preocupa no será importante dentro de un año.
»Descansar no siempre ayuda, por supuesto. No hay nada que ayude siempre. Pero cuantas más ideas tengas sobre regulación emocional que funcione en tu caso, mejor».
(Extraído de Emotional Regulation and HSPs en el sitio The Highly Sensitive Person.)

10 de julio de 2016

La genética de la alta sensibilidad

Las investigaciones acerca de los rasgos de la personalidad buscan identificar los genes asociados a la producción de los dos principales neurotransmisores: la serotonina y la dopamina.

Simplificando enormemente, el "Sistema de Activación de la Conducta" estaría relacionado con la dopamina y los centros del placer del cerebro. Una persona con un fuerte sistema de este tipo estaría muy motivada para actuar sin pensárselo demasiado, buscando entre las experiencias nuevas cosas buenas que le procuren el bienestar deseado.

Por otra parte el "Sistema de Inhibición de la Conducta" ("Sistema de Pausa para Chequear") vendría relacionado con las partes del cerebro encargadas de la atención y el procesamiento de la percepción. Para tener un fuerte sistema de este tipo, una persona altamente sensible tendría genes que causarían una menor disponibilidad de serotonina en el cerebro.

Elaine Aron lo ilustra muy bien en su libro La persona altamente sensible:
«La serotonina sería algo así como la policía. Cuando hay mucha serotonina, como cuando la policía está patrullando, lo encontramos todo más seguro y ordenado. Contribuye a arreglar los problemas que surjan en cada área. La policía controla el tráfico si hay un atasco o vigila el crimen si hay problemas de seguridad. De manera similar la serotonina termina con la depresión si alguna parte del cerebro está causándola y previene los comportamientos compulsivos y perfeccionistas originados en alguna otra parte. Siguiendo con la analogía, con toda esta policía en el entorno, una sombra en una callejón no parecería un peligro, lo cual iría en contra de un fuerte Sistema de Pausa para Chequear (de ahí la tendencia de los altamente sensibles a tener menos serotonina)».
Es decir, menos serotonina significa menor sensación de seguridad, optimismo y confianza en el futuro. Por ello disponer de menos serotonina lo vuelve a uno más vulnerable a la depresión en respuesta a malas experiencias vitales.

Y sin embargo, la menor disponibilidad de seronotina motivada por este gen encontrado en las personas altamente sensibles no puede tener solamente efectos negativos porque de ser así no se hubiera mantenido evolutivamente. Las ventajas están relacionadas con una mayor capacidad receptiva. Por ejemplo, una mayor aversión al riesgo cuando se percibe que hay pocas probabilidades de ganar pero una mayor búsqueda del mismo cuando se descubren que hay altas probabilidades de ganar. También, mayor índice de reflexión antes de tomar decisiones difíciles. En definitiva, las ventajas que trae consigo el rasgo de la alta sensibilidad.

(Extraído de HSP Research: Recent Genetic Findings del sitio The Highly Sensitive Person.)

6 de julio de 2016

La etiqueta de la timidez

«Todo el mundo se preocupa a veces sobre lo que los demás piensan de ellos. Todo el mundo. Te pueden decir "no te preocupes, nadie te está juzgando". Pero si eres altamente sensible te das cuenta de que la gente te mira y te juzga. La gente normalmente lo hace. Y, siendo altamente sensible, la preocupación hace que te sientas sobreexcitado.

»Esa sobreexcitación te hizo sentir que fallaste en una situación social en algún momento de tu vida. Los demás te dijeron que hiciste algo mal o no parece que gustaras y eso te dolió, siendo como eres tan reactivo emocionalmente. Quizá estabas ya sobreexcitado de antemano previendo que algo podía ir mal.

»Pero un fracaso no es suficiente para convertir a alguien en un tímido crónico. Sucede que la próxima vez que estuviste en la misma situación estabas más excitado porque temías volver a fracasar y ello hizo más probable el fracaso. Y la siguiente vez estabas demasiado excitado: no podías pensar en nada que decir, te comportaste de manera inferior y en consecuencia los demás también te trataron como a alguien inferior. Posteriormente trasladaste el mismo comportamiento a otras situaciones similares.

»Pero no naciste tímido. Solamente sensible. Los perros, los gatos, los caballos, también tienen un sistema nervioso sensible. De algunos de ellos que no se atreven a acercarse a nosotros decimos que son tímidos pero sería más exacto decir que tienen miedo debido a que han sido maltratados en algún momento de sus vidas.

-------------------------------

»La etiqueta "tímido" no es aceptable por tres motivos:

»1. Es totalmente inexacta. Se pierde lo que en esencia eres, tu sensibilidad hacia lo sutil y tu dificultad con la sobreexcitación. La sobreexcitación no siempre es debida al miedo pero interpretarla como miedo puede hacerte sentir miedo, es decir, sentirte tímido. La timidez es un estado mental, no un rasgo del carácter.

»Pero se confunde con un rasgo de carácter porque la mayoría de la gente es socialmente extrovertida y cuando ven que estás sobreexcitado no saben lo que te pasa y creen que debe de ser debido al miedo a ser rechazado. Eres tímido, te dicen. Temes el rechazo. ¿Por qué, si no, no te socializas? Pero quizá es que hayas elegido estar solo, tú eres el que está rechazando. Quizá seas un introvertido y prefieras dedicar tu tiempo a hacer otras actividades que te interesan más y que no te cansen tanto. Pero puedes ser objeto de su crítica, que no entiendan que haya gente que no necesite la misma estimulación social, que proyecten en ti su propio miedo a ser rechazados.

»Si pasas menos tiempo en grupos o conociento a gente, cuando tienes que estar en esas situaciones estás seguramente menos preparado. No es tu especialidad. Pero deducir de ello que eres tímido o temeroso es inexacto.

»2. Es negativa, conlleva un prejuicio social que baja la autoestima. La gente asocia tímido a ansioso, vergonzoso, temeroso, inhibido. Cuando también podría relacionarse con términos más positivos como discreto, autocontrolado, considerado, sensible. Cuando alguien trata de ayudarte te dice que a pesar de ser tímido tú también eres digno de gustar. Eso no hace más que confirmar que algo malo pasa contigo. Sin saber el rasgo de carácter sensible que hay por debajo te dan una razón equivocada para tu comportamiento menos sociable y no te pueden dar las múltiples razones reales por las que deberías sentirte bien contigo mismo.

»3. Se autocumple, se produce lo que se conoce como una profecía autocumplida, terminas por ser efectivamente tímido porque te dicen que lo eres. La realidad la construimos a partir de lo que nos dice el entorno. Si comunicamos a una persona que es tímida entonces esa persona en efecto lo creerá y confirmará con su comportamiento lo que le hemos dicho que es.

»Se llevó a cabo un experimento con un grupo de mujeres entre las que se identificó a algunas que eran altamente sensibles y se consideraban a sí mismas tímidas (especialmente con hombres) y otras que no lo eran en absoluto. Se les hizo creer que las pruebas en las que iban a participar trataban únicamente de los efectos que el ruido intenso tenía sobre ellas. En el experimento un hombre que desconocía los diferentes caracteres de las mujeres se encerraba en una sala junto a cada una de ellas, charlando y tomando apuntes sobre las mediciones que arrojaba la falsa prueba. Lo interesante es que el hombre les hacía creer a las mujeres que su corazón palpitante y su pulso acelerado eran debidos al ruido que estaban soportando en esos momentos en la cámara. El resultado fue que las mujeres catalogadas como tímidas, que creyeron que su sobreexcitación era debida al ruido, hablaron tanto y con tanta desenvoltura como las mujeres no tímidas. De hecho, el hombre no pudo distinguir por su actitud a unas de otras. Sin embargo, en el mismo experimento se comprobó que cuando las mujeres no podían achacar su sobreexcitación al ruido entonces confirmaban su comportamiento tímido hablando mucho menos y dejando que la conversación fuera dirigida por el hombre.

-------------------------------

»Por todos estos motivos haríamos bien en evitar etiquetar a la gente como "tímida". Podríamos hablar de gente con "incomodidad social", personas que se comportan socialmente de manera no muy hábil. Pero la incomodidad es temporal y hay alternativas. Puedes aguantar la situación, abandonarla, cambiar el ambiente o ponerte una "máscara". Lo que no debes hacer es culparte por ello. De lo que se trata es de gestionar conscientemente la incomodidad y olvidar la idea de que inherentemente te sientes incómodo en situaciones sociales.

»Algunos consejos útiles:
  • Reconocerse a sí mismo que se está sobreexcitado puede ser de gran ayuda.
  • Trata de buscar en los grupos gente que se encuentra igual que tú y nota su mirada de simpatía.
  • A menudo pensamos que la sobreexcitación se nota más de lo que parece. Buena parte de la vida social consiste en un juego de máscaras en el que no se mira demasiado debajo de la superficie. Colocarse una máscara y actuar como todos los demás puede ser una posibilidad.
  • A veces la mejor táctica es explicar tu sobreexcitación (cuando tengo que hablar ante un grupo de desconocidos, al comenzar les digo que sé que sueno un poco tensa pero que en pocos minutos estaré bien).
»Cuando se está un tiempo con otra gente puede ser importante explicar el rasgo de la alta sensibilidad. De esta manera podrás marcharte sin sentirte culpable o permitirte tomarte un respiro sin que te quedes fuera cuando vuelvas. Una vez que mencionas que eres altamente sensible, dependiendo de las palabras que utilices para explicarlo, despertarás dos estereotipos:

a) El de una víctima pasiva, alguien débil y afligido.
b) El de una presencia dotada, profunda y poderosa.

»Cuando tengo que estar con un grupo de gente el día entero o el fin de semana, a menudo explico que necesito mucho tiempo sola. Incluso si soy la única que se va a su habitación temprano y que se va a pasear sola, he aprendido a no generar ni pena ni simpatía, sino a dejar detrás un aire de misterio».

(Extraído del libro La persona altamente sensible, de Elaine Aron)

3 de julio de 2016

Sobreestimulación y miedo

Las personas altamente sensibles tienen un fuerte "Sistema de Inhibición de la Conducta". Elaine Aron prefiere llamarlo "Sistema de Pausa para Chequear" ya que su función es detenerse para dar tiempo a procesar la información antes de decidir seguir adelante o bien abortar la acción. Efectivamente la acción se inhibe con mayor frecuencia con un fuerte sistema de este tipo. Pero eso no quiere decir que el sujeto sea "inhibido", palabra que tiene connotaciones negativas asociadas al miedo a actuar.

Para empezar, en estos casos el sistema nervioso se excita con mayor facilidad ante los estímulos para que así la receptividad al entorno sea mayor. Pero un sistema nervioso sobreestimulado no resulta agradable. Por ello, se preferirá evitar la acción sencillamente porque es molesta. Es lo que sucede con los introvertidos (aquellos que no son tímidos), a los que ciertas maneras de relacionarse con la gente les carga mucho y prefieren dedicar su tiempo a otro tipo de actividades que no les estimulen tanto. En este caso hay una conducta evitativa pero la misma no está motivada por el miedo sino por una preferencia causada por la sobreestimulación (también podría suceder lo contrario, que la acción no fuera lo suficientemente estimulante y que se evitara por puro aburrimiento. Los introvertidos a veces se aburren con cierta gente).

Alguien podría decir que la estimulación nerviosa no es más que una forma de sentir un ligero miedo, aunque sea de forma inadvertida. Si un introvertido se abruma con la gente debe de ser porque está muy pendiente de ella por algún temor, porque teme que en algún momento pueda sentirse amenazado. Existen sin embargo estudios empleando técnicas de imagen por resonancia magnética, que señalan que la excitación de una persona altamente sensible sometida a estímulo social no tiene por qué darse en la parte del cerebro que se encarga de procesar los miedos:
«Es interesante señalar que en nuestro estudio no encontramos evidencias de la activación de la amígdala como respuesta de las personas altamente sensibles a estímulos sociales. Estos resultados sugieren que al menos ante fotografías emocionalmente evocadoras, las personas altamente sensibles no necesariamente activan los procesos emocionales límbicos sino más bien los de orden superior encargados de la consciencia, integración de la información sensorial y planificación de acciones».
Por otra parte, puede ocurrir también que el procesamiento más profundo de la información sensorial lleve a un mejor entendimiento de los peligros en los que se podría incurrir en caso de actuar. Por ello, cuando las cosas no están claras, se comportan de manera más cauta (aunque también sucede al revés: cuando lo ven seguro por el aprendizaje que han hecho de la situación anteriormente, actúan de forma decidida y eficaz).

La cuestión es que la excitación nerviosa no conduce necesariamente al miedo. Éste es un punto crucial de la argumentación de Elaine Aron a la hora de definir el concepto de la alta sensibilidad. No es fácil porque con demasiada frecuencia se asume que lo que gobierna un comportamiento sensible es el miedo. Por ejemplo, en los experimentos con animales se suele llamar "tímidos" a los que muestran un comportamiento más precavido, asumiendo que es el temor y no la decisión basada en una mayor información o la molesta sobreestimulación de la situación lo que motiva el modo en el que actúan.

Hay un artículo en el que se habla de los tres tipos de excitación nerviosa asociados al "Sistema de Inhibición de la Conducta" ("Sistema de Pausa para Chequear") que se han observado en animales:
«1. Sin depredador a la vista, ni indicios del mismo. Sin embargo el animal permanece vigilante para asegurarse de que no hay peligro. Al mismo tiempo comprueba si hay algo nuevo, interesante o prometedor. Realiza un procesamiento meticuloso y concienzudo de la situación. Es un nivel de excitación moderado que induce a poner interés, a prestar atención.
»2. El depredador podría estar presente. En el segundo tipo de excitación el procesamiento intenso lleva a la ansiedad. Es una mezcla entre una parte que quiere permanecer y ver más (quizá incluso avanzar un poco hacia la situación) y otra que dice que esto parece peligroso. Como consecuencia se produce una larga y tensa pausa, acompañada de sensación de miedo. Comportamiento inhibido. Cortisol (hormona del estrés) en sangre.
»3. Depredador a la vista. Alerta roja. La excitación nerviosa conduce al miedo y a las estrategias de supervivencia. Adrenalina, respuesta fisiológica que prepara al animal para la lucha o la huida».

Por lo tanto el primero de los tres tipos de excitación nerviosa no conduce al miedo. Ser alguien altamente sensible no equivale a tener más ansiedad (otra cosa es que entre las personas altamente sensibles se encuentre un mayor número de personas ansiosas debido a su mayor vulnerabilidad a malas experiencias que sufrieron en el pasado).

En términos evolutivos es lógico que así sea porque enseguida hubieran desaparecido los individuos que constantemente sienten miedo. Se perderían demasiadas oportunidades para alimentarse y emparejarse, además del excesivo coste energético que supone.

(Extraído de Ignored No Longer: New Interest in Us, New Theories about Us en el sitio The Highly Sensitive Person y del artículo The highly sensitive brain: an fMRI study of sensory processing sensitivity and response to others´emotions.)